El segundo desembarco: El colonialismo de las multinacionales

Hace 6 meses

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Quinientos años después de la Conquista de América, las empresas multinacionales españolas, con el apoyo de la diplomacia, de los organismos financieros internacionales y de los medios de comunicación, se hacen con los sectores clave de las economías de América Latina. Es el segundo desembarco: Modernización, generación de empleo, disminución de la pobreza…imaginarios en la palabra de políticos. El saldo en forma de impactos de todo tipo no puede ser más negativo: daños medioambientales, desplazamientos de población, carestía y deficiencias de los servicios públicos privatizados, deterioro de los derechos laborales, violaciones de los derechos humanos y en general, saqueo económico y de los recursos naturales con pemanencia de los conflictos armados y tasas de desigualdad y pobreza.
Frente a ello hoy, una amplísima red de organizaciones sociales del Sur y del Norte coordinan sus luchas y resistencias. Ver el video completo en: http://blip.tv/file/3723791

Un video de: Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) y Paz con Dignidad.
Guión, realización y producción: José Manzaneda.
Duración: 41 minutos.
Año: 2010.

Fuente directa para ver el video:http://blip.tv/omal/el-segundo-desembarco-multinacionales-espa%C3%B1olas-en-am%C3%A9rica-latina-3742886

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A continuación pueden encontrar una noticia / reflexión del observatorio minero de Uruguay acerca del impacto del neocolonialismo, que es nada más que la forma de colonialismo adoptada por las grandes potencias y principalmente por multinacionales poderosas y con amplia influencia en los gobiernos, una vez se inició el proceso de descolonización formal posterior a la fomación de las Estados Unidos y el pacto de fin de la colonización, modelo antiguo. La colonización, modelo siglo XX y XXI parece perfeccionarse y acelerarse en la medida en que las economías de los países “potencia” tambaleen y den su golpe a sus ciudadanos trabajadores.
Neocolonialismo del siglo XXI – Fuente: Observatorio Minero de Uruguay

“Después de 200 años de haber conseguido la independencia respecto a los colonizadores españoles, Uruguay hoy se enfrenta a una situación compleja que muchos ya bautizan como un ejemplo claro de neocolonialismo del siglo XXI”, Irene Tarradellas Ricart, Barcelona, España.

Conclusiones de una investigación realizada por Irene Tarradellas Ricart, Consultora senior en PricewaterhouseCoopers y Posgrado en Agentes de Desarrollo Internacional de la Universidad Politécnica de Catalunia, sobre el proyecto minero de Aratirí en Uruguay. (Se puede descargar el estudio completo en https://rapidshare.com/files/4003474703/Aratirí_llega_a_Cerro_Chato_Irene_Tarradellas.pdf)

Los efectos a corto y largo plazo

Más allá de posicionar la propia opinión a favor de un camino u otro, es necesario entender la complejidad de la situación y tomar conciencia de la diferencia de los efectos a corto y a largo plazo de la instalación de la multinacional en el interior de Uruguay. Igual que, con visión retrospectiva podemos observar que los colonizadores llevaron “adelantos” a las nuevas tierras, pero también desplazaron personas, segregaron pueblos e hicieron desaparecer culturas, algunos resultados a corto plazo ya son claramente identificables en Uruguay: a nivel macro, cambios en la legislación uruguaya y planteamientos a nivel social y político sobre qué tipo de país quieren los uruguayos; a nivel micro, grande e inesperado auge económico en el pueblo pero también importantes escisiones entre la población (con el consecuente clima social en tensión).

En cuanto a los efectos a largo plazo, observamos todavía hoy los resultados de la colonización del s.XIX, patentes en la mala distribución de la riqueza a nivel global, y las relaciones de dependencia entre ex colonias y países centrales (antiguas metrópolis). Del mismo modo, para el caso de Uruguay, se pueden identificar algunos efectos que va a tener el caso de Aratirí (si finalmente se lleva a cabo el proyecto) a largo plazo: cambios en el modelo productivo del país (pasar de una industria productiva como es la agropecuaria, a una industria extractiva, como es la minera), impactos medioambientales importantes (por la observación de casos muy similares en otros países de América latina) y una fuerte dependencia de la divisa uruguaya ante el mercado mundial de minerales (muy oscilante en los últimos años y totalmente dependiente de grandes demandas como la de China). A nivel micro, una profesora del instituto de Cerro Chato, nos comenta: “Hemos percibido una notable tendencia en la gente joven a desestimar la posibilidad de estudiar, pensando en cumplir 18 años y trabajar en la minera”. Si la actividad minera acaba sustituyendo a la agropecuaria, quedará en la región una gran masa de asalariados sin estudios (más allá de la secundaria), dependientes de una multinacional ligada a la industria extractiva de un recurso finito. Y la pregunta que nos planteamos es: ¿qué pasará cuando se concluya la explotación de los yacimientos? ¿O cuando se suspenda la misma por cualquier circunstancia internacional? Nadie da respuesta a estas preguntas.

El colonialismo no ha cambiado tanto

El afán de colonialismo de los más poderosos hacia los que menos tienen sigue estando vigente en la actualidad. ¿Qué ha cambiado y qué sigue siendo igual, en términos de colonización? Podemos observar algunas diferencias y similitudes claras entre el colonialismo del s.XIX y las prácticas actuales de neocolonialismo: Como aspectos que no han cambiado, podríamos destacar que las multinacionales llegan hoy a los países en vías de desarrollo de la misma manera que llegaron los primeros colonizadores, con la misma lógica del “espejito de colores”. Sus objetivos: entrar, extraer los recursos para su propio beneficio, llevándose por delante un montón de cosas (desde recursos naturales hasta derechos humanos o medioambientales). También hoy hay colectivos (como los antiguos caciques) que sienten complicidad hacia los objetivos de la minera y facilitan la entrega de los recursos y el consecuente “avance” de la empresa transnacional en tierras ajenas.

Por otro lado, como novedades respecto al colonialismo del s.XIX, destacamos la sutileza de algunos procedimientos, la complejidad en la legislación, y la presión social provocada por movilizaciones populares.

Los “colonizadores” ya no tienen que invadir; hacen tratos comerciales. Ya no tienen la carga de mantener esclavos; tienen peones locales los sueldos de los cuales suponen costes ridículos para la corporación. Ya no se responsabilizan por combatir a los insumisos, ya se encargan de que eso lo haga el gobierno huésped.

El neoliberalismo es la invención de fórmula tras fórmula para evadir responsabilidades. Pero lo que es evidente es que todavía hoy, los países de la periferia siguen proveyendo de materias primas para que viva mejor la gente de los países centrales o desarrollados.

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